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ALDEA UNIVERSITARIA E.B. DELTA AMACURO - PUNTO FIJO, FALCÓN, VENEZUELA

Hablemos de Sexo....por Angelica Fonseca

Hablemos de Sexo....por Angelica Fonseca

DESPERTAR A LA PUBERTAD

Entre los 11 y los 13 años los niños dejan de serlo, muy a su pesar en algunas ocasiones. Va quedando atrás una etapa de ingenuidad e inocencia que no puede alargarse más porque las transformaciones corporales plantean nuevas sensaciones, no siempre agradables.

Los chicos y las chicas se buscan y se evitan mutuamente, como en un juego de seducciones y rechazos recíprocos que trae más angustias que alegrías. Ambos son cada vez más conscientes de la metamorfosis que padecen, aunque muchas veces prefieren hacer la vista gorda y los oídos sordos.

A esta edad, la sexualidad dormida, como la de la Bella durmiente, se agita en sueños, fantasías y emociones intensas

Hay que salir del limbo de la época de latencia para seguir el camino del crecimiento hacia la vida adulta.

Los cambios puberales

La pérdida del cuerpo infantil coexiste con un «renacer» Esto implica la necesaria transformación del chico y la chica en personas que no son ni niños ni adultos, y que establecen otro código de relación con su entorno habitual.
Hay fundamentalmente tres procesos simultáneos en esta época: la pérdida de la niñez, con el "duelo" consiguiente; el logro de otra fisonomía y finalmente nuevas capacidades intelectuales, que despierta alternativamente sentimientos de alegría y angustia, y el descubrimiento de sensaciones desconocidas, que generan incertidumbre y desasosiego.
Estos procesos se van integrando paulatinamente, pero no sin altercados:

Rebelde sin causa
Es frecuente la reacción de rebeldía ante la autoridad paterna como forma de oponerse a este proceso Se diría que «no saben perder», porque todavía les cuesta compensar la pérdida de tantas cosas conocidas con los logros que van adquiriendo.

El muchacho de esta edad percibe sensaciones genitales intensas; ya conoce la tensión que le causan las erecciones, pero a esto se añaden las primeras poluciones con expulsión de líquido seminal. El cambio de la voz y la aparición de vello en la cara, pubis, axilas, y la vellosidad generalizada por el resto de su cuerpo, le suelen despertar sensaciones de extrañeza y rechazo. Las conversaciones con su padre pueden ayudarle a afrontar con menos angustia este proceso de transformación Ambos, chico y chica, "mueren” a la infancia para "renacer” como adultos. Su cuerpo crece, se estira y se ensancha
• Sus órganos genitales se desarrollan por completo
• Aparecen las primeras reglas en la chica, las primeras poluciones nocturnas en el chico
• Se transforma su apariencia física piel y pelo grasos y acné
• Aparecen los rasgos sexuales secundarios vello en axilas y pubis.

El espejo le devuelve a la muchacha otra imagen de sí misma. Hacerse una mujercita implica el pronunciamiento de sus senos, las pérdidas menstruales (acompañadas a veces de jaquecas y dolores abdominales más o menos intensos), la aparición de vello en pubis y axilas, el ensanchamiento de las caderas, y el inevitable acné juvenil. Todos estos cambios pueden hacerle sentir menos bonita y menos deseable de lo que había sido hasta entonces.

si bien es bastante difícil dividir la vida en períodos definidos, lo cierto es que hay una etapa del desarrollo humano a la que, desde el punto de vista biológico, se le podrían señalar con bastante precisión los momentos iniciales. Estamos hablando, por supuesto, de la pubertad.

¿Qué es exactamente la pubertad?
Sintetizando, diríamos que es la fase del desarrollo del cuerpo humano en la cual se inicia la madurez de los órganos sexuales, al tiempo que los caracteres sexuales secundarios comienzan a manifestarse.

Cuestión de hormonas
Ahora ya sabemos algo sobre esa etapa de tránsito por la que los niños y niñas se convierten en adultos casi de la noche a la mañana. Para llegar a esta fase, debemos remontarnos a la vida prenatal. Hay que señalar que, según la ciencia que estudia la formación y vida de los embriones, es decir, la embriología, el desarrollo de los órganos sexuales se produce por obra y gracia de las hormonas sexuales durante los cinco primeros meses de gestación. Las hormonas, que han trabajado para determinar el sexo del bebé, permanecerán en estado de letargo durante la infancia, hasta que consideren que ya ha llegado el momento de madurez necesario para activarse y proporcionar al niño o a la niña las funciones precisas para convertirse en seres capaces de relacionarse sexualmente y procrear.

¿Dónde se localizan las hormonas impulsoras de todas estas transformaciones?
El «cuartel general» está ubicado en el hipotálamo, una región del encéfalo situada en la base cerebral. El hipotálamo se encarga de estimular la producción de una hormona que activa a su vez a la hipófisis, una glándula endocrina que se halla en la base del encéfalo. La hipófisis produce unas sustancias llamadas gonadotropinas que tienen el poder de estimular el funcionamiento de los testículos y los ovarios para hacer posible la reproducción.

¿Cómo se prepara la reproducción?
Los órganos reproductores femenino y masculino empiezan a producir hormonas: en la mujer, mayoritariamente estrógenos y progesterona, y en el hombre testosterona. Este es el tiempo en el que se originan las células reproductoras: óvulos y espermatozoides. A partir de este momento, en el organismo femenino se liberará cada mes un óvulo y la membrana mucosa que tapiza la cavidad uterina se preparará para anidar al huevo en caso de que tenga lugar la fecundación.

La pubertad señala el inicio de la evolución que otorga a los seres humanos la capacidad de procrear. En esta etapa, el hipotálamo y la hipófisis ponen en funcionamiento toda una serie de mecanismos hormonales que provocan grandes transformaciones fisiológicas.
Los cambios fisiológicos van acompañados de sensaciones nuevas. Poco a poco, los niños irán acostumbrándose a su cuerpo de adulto. También aprenderán que hay todo un mundo exterior por descubrir. Todas estas transformaciones físicas pueden influir poderosamente en la mente de los púberes. Los cambios rápidos y prematuros quizá desconcertarán a algunos. Por otro lado, el retraso o desarrollo lento, pueden llevarles a experimentar algunos sentimientos de inferioridad.

¿Cuándo empieza la pubertad en los chicos?

La pubertad se inicia en los chicos habitualmente entre los doce y trece años, aunque también puede ser normal que se adelante a los nueve y se retrase hasta los quince años. Según se desprende del informe médicos, el 90% de los muchachos presentan su primera manifestación viril – eyaculación – entre los once y los quince años. Hay que puntualizar que estos límites están condicionados por diversos factores, como la raza a la que se pertenece, el clima, la alimentación o la herencia. No obstante, estas diferencias tienden a aminorarse en la llamada «aldea global» y cada vez se observa una mayor tendencia hacia la precocidad.

¿Cuándo empieza la pubertad en las chicas?

En general, las chicas suelen iniciar la pubertad un año antes que los chicos, es decir, a los diez u once años de edad. Las más precoces pueden presentar los primeros signos a los ocho o nueve años y en otros casos no aparecer hasta los diecisiete años. Tanto si comienza prematuramente o se retrasa, esta fase de crecimiento suele durar de cuatro a seis años.
Una alimentación variada y rica en vitaminas influye en el hecho de que los jóvenes de hoy alcancen la madurez sexual antes que los de las generaciones pasadas

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